Los mismos realizadores de Actividad paranormal y Saw rememoran las legendarias El resplandor y Poltergeist. El australiano James Wan ya es un profesional haciendo que los espectadores se tengan que agarrar bien fuerte para no hacer papelones.

La temporada de escalofríos está abierta, los films de terror copan la pantalla grande, esta vez con Insidious, otra trama con chicos, fantasmas y muchos efectos especiales que hacen saltar de las cómodas butacas modernas. Nadie como James Wan, que desde que se presentó internacionalmente en 2003 con la taquillera Saw no para de asustar con sus secuelas y otras como la del muñeco maldito de Silencio desde el Mal.
En esta oportunidad, una joven pareja –interpretada por Patrick Wilson (Hard Candy y Little Children) y Rose Byrne– que se acaba de mudar comienza a vivir la pesadilla de sus vidas luego de que su hijo (Ty Simpkins) tenga un aparente y simple accidente casero. A partir de su internación, la pareja comienza a darse cuenta de que están ante hechos paranormales que los obsesionarán hasta la muerte misma. Aunque por momentos el espectador parece estar viviendo un constante déjà vu de otras películas legendarias como El resplandor y Poltergeist, no piensen que será imposible cambiarles el ritmo cardíaco o asustarlos hasta saltar vergonzosamente de la silla. No, para nada, Wan y el actor y guionista Leigh Whannell se encargaron de que cada dólar invertido sea lo preciso para no defraudar y para que las presencias fantasmales sean casi tan reales como para llevarlas hasta en los sueños por un par de días. Ideal para los valientes que quieran ir con la novia. No tanto para esos cobardes que nunca van a reconocer que, por momentos, ese escalofrío los tuvo en vilo esperando el próximo susto. Un fenómeno en la pantalla y en las recaudaciones.