Enorme elenco el que reunió esta superproducción que intenta alertar a la población mundial sobre los problemas que pueden aquejar a la humanidad si se continua con la manipulación bacteriológica que los gobiernos le permiten realizar diariamente a las empresas y laboratorios farmacéuticos.
La película comienza el día 2, Beth (Gwyneth Paltrow), regresa de Hong Kong a su casa de Minneapolis y luego de estar enferma durante dos días muere. Lo mismo comienza a pasarle a diferentes personas en todo el mundo, Buenos Aires, Londres, París, Berlín, San Pablo, Abu Dabi, Lima, ninguna ciudad o país del mundo está a salvo. Match (Matt Damon) ya no le importa qué le pasó a su mujer, solo le interesa salvar la vida de su hija que al igual que el no se contagiaron. Mientras tanto el Dr. Ellis Cheever (Lawrence Fishburn), director del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) envía a la experta Dra. Erin Mears (Kate Winslet) a Minneapolis, mientras la Organización Mundial de la Salud envía a la Dra. Eleonora Orantes (Marion Cotillard) a Hong Kong. El Dr. Ian Sussman (Elliot Gould) aparentemente logra imitar el virus y el blogger Alan Krumwiede (Jude Law) clama por fama y dinero aduciendo que posee una muestra del posible antídoto, luego de que sus historias sean rechazadas por la periodista Lorraine Vázquez (Monique Gabriela Curnen). En definitiva, una nueva constelación de super estrellas al mejor estilo estadounidense como Traffic (2000) o cualquiera de la saga de Ocean’s Eleven (2001, 2004 y 2007). Para sumar a esta gran producción, el guionista Scott Burns fue el encargado de inventar una historia que requirió mucho asesoramiento de entes no gubernamentales relacionados con el control de los laboratorios y la industria de los medicamentos. ¿Qué quién es? Elemental, Burns, fue guionista de El informante (2009) y de The Bourne Ultimatum (2007), ambas con Matt Damon y dirigidas por Paul Greengrass, otro maestro en este tipo de eventos cinematográficos.
En suma, Contagio la vas a ver de una u otra forma, si no en el cine, tarde o temprano por el cable o la TV.
Steven Soderbergh ha demostrado que es un experto tras las cámaras, generando historias fantasiosas de la manera más real, manejando elencos de estrellas, historias paralelas y películas de suspenso contra-reloj, tal es el caso de la saga La gran estafa (2001/4/7) y Traffic (2000). También hizo un enorme trabajo de investigación en Che(2008), dividida en dos períodos históricos; Contagion también cuenta con un importante proceso de investigación científica, política y visual. Y por si esto fuese poco, ¡Soderbergh también es el director de fotografía!
Es el “Día 2″ del comienzo de una epidemia desconocida que en pocos días se esparcirá por el mundo: Beth (Gwyneth Paltrow) regresa de Hong Kong a Minneapolis, se enferma y dos días más tarde muere. Lo mismo sucede con otros en Hong Kong y luego en aislados casos de los Estados Unidos y otros países… que pronto no serán tan aislados. Mitch (Matt Damon), su esposo, sobrevive y más allá de averiguar qué pasó, trata de proteger a su hija en medio del caos global.
Dr. Cheever (Lawrence Fishburn), director del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) envía a la experta Dra. Mears (Kate Winslet) a Minneapolis, mientras la Organización Mundial de la Salud (WHO) envía a la Dra. Orantes (Marion Cotillard) a Hong Kong. El Dr. Sussman (Elliot Gould) logra recrear el virus en busca de una solución —¿o fama?— y el blogero Alan Krumwiede (Jude Law) se hace famoso diciendo que tiene en sus manos una muestra del posible antídoto, luego de que sus historias sean rechazadas por Lorraine Vasquez (Monique Gabriela Curnen) en un diario.
Con todos estos personajes se va hilvanando una trama en la que gobernantes, medios de comunicación y compañías farmacéuticas luchan por el acceso a información desafiando dilemas éticos y morales. Mientras tanto, las poblaciones entran en estado de caos, revueltas y paranoias, saqueando tiendas y comportándose cada vez menos sociales, debido exactamente a la falta de información y al miedo generalizado. Pasan los días y dos preguntas fundamentales siguen sin resolverse: ¿cómo frenar la epidemia mundial?, y ¿qué pasó en el “Día 1″?
Los creadores
No es extraño encontrar al director Steven Soderbergh al mando de tal enorme y desafiante proyecto. En su carrera ya ha demostrado que es un experto tras las cámaras, generando historias fantasiosas de la manera más real, manejando elencos de estrellas, historias paralelas y películas de suspenso contra-reloj, tal es el caso de la saga La gran estafa (2001/4/7) y Traffic (2000). También hizo un enorme trabajo de investigación en Che(2008), dividida en dos períodos históricos; Contagion también cuenta con un importante proceso de investigación científica, política y visual. Y por si esto fuese poco, ¡Soderbergh también es el director de fotografía!
El guionista Scott Z. Burns fue el encargado de crear la historia y tal vez llevar a cabo la mayor parte de investigación. Ha trabajado anteriormente con Soderbergh, como guionista deEl informante (2009) y con Paul Greengrass enThe Bourne Ultimatum (2007), ambas con Matt Damon. Ambas con un gran detalle de coordinación de eventos y detalles, bien cuidados también en Contagión.
La lucha de niveles
La película funciona muy bien en varios niveles, algunos mencionados anteriormente: la dirección de actores, el desarrollo de las historias paralelas, la sensación creciente de paranoia, la lucha de intereses políticos, la denuncia sobre las farmacéuticas, el planteo de conflictos morales y sociales, y por supuesto, el entretenimiento hecho con gran calidad cinematográfica y edición vertiginosa —sin dejar de ser precisa y muy bien cuidada.
En la lucha de poderes, sin embargo, Contagion no puede salir de una lucha de niveles que juegan en contra. Por un lado la cantidad de personajes no del todo desarrollados. Por el otro, la notable falta de emociones. Prácticamente ningún personaje conmueve en toda la película, ni siquiera con la muerte de seres queridos —salvo el padre infectado de una científica, escena de apenas unos minutos—. Y estas faltas se transfieren al desarrollo de la trama —o viceversa—, ya que en ningún momento la película logra emocionarnos o hacernos sostener la respiración.
Hasta la temática se hace obvia, con cada personaje haciendo lo que sabemos que harán hasta el final. Es que no es la primera vez que vemos una película sobre epidemias incontrolables, ni es la primera vez que nos enteramos de que los gobiernos le ocultan información a las poblaciones, o las farmacéuticas hacen negocios con las enfermedades. Tampoco es la primera vez que Soderbergh dirige un thriller con gran calidad, estilo personal y un ritmo que entretiene. Lástima que algunos aspectos importantes fueron contagiados por la epidemia.



















