Una más, y van… Uno de los maestros del terror hollywoodense vuelve con un film en el que se aprecia su talento de siempre, fácilmente
reconocible para los fanáticos del género, y para los que no lo son, una oportunidad de ver una clásica película de terror.
Los más jóvenes tal vez no sepan ni hayan oído hablar de Halloween (1978). No del tradicional festejo estadounidense de todos los muertos del mes de octubre, sino del clásico de los clásicos del cine de terror. Aquella película que marcó una época para muchos, con una jovencísima y aterrorizada Jamie Lee Curtis y un preocupado y misterioso Donald Pleasence tratando de eludir al psicótico asesino Michael Myers. Después vinieron otros éxitos como La niebla (1980), la apocalíptica Escape de Nueva York (1981), El enigma de otro mundo (1982), Christine (1983) y Starman (1984). En los años 90, estuvo casi desaparecido entre las películas más taquilleras hasta finales del siglo, cuando revivió con Vampiros (1998) y, ya en este nuevo siglo, con Fantasmas de Marte (2001), con la que parecía resurgir del olvido. No fue así, pasaron casi 10 años para que el neoyorquino John Carpenter volviera a tomar su lugar, como en los tiempos en que junto con David Cronenberg y Wes Craven formaban el trío del terror, el de “las tres C”, los que espantaron a un par de generaciones que difícilmente los olviden.
Esta vez, Carpenter no sorprende ni un poco con Atrapada; podría decirse que es otra película más de una chica en un manicomio, otra más de muertos fantasmagóricos vengativos que se resisten a dejar de una vez por todas en paz a los vivos. Eso sí, no es para desilusionarse, al contrario, es la vuelta de uno de los más grandes maestros. Director, guionista, actor y compositor, Carpenter es enorme, y esta película tiene su sello desde el principio hasta el fin. Para algunos, será como estar viviendo escenas de otros tiempos, las tomas son perfectas y es evidente la marca de la leyenda del cine.
La linda rubia Amber Heard –Kristen en la ficción– es la cuerda que termina loquita en un sanatorio para enfermos mentales. Allí pasan cosas extrañas. Obvio, hay un fantasma que se quiere llevar a más de uno hacia el otro lado matando gente de maneras inverosímiles pero que tendrá un durísimo escollo cuando la sexy texana lo descubra y se proponga terminar con su amenaza y con la manía de espantar gente.