No es fácil definir el trabajo de Martí y su banda. Van por el tercer disco, siempre con buenas letras y recordando que entre lo electrónico y la poesía hay mucho más que una buena conexión. Devo, Ministry y Virus, su inspiración y más relevante influencia.
Se viene con todo, con la misma banda de siempre y a presentar el nuevo disco mimado que vienen trabajando consecutivamente desde 2005. Con Tercer y último acto de noción, desafía los límites autoimpuestos en los dos primeros discos de la saga y se anima a sumar algunos elementos nuevos. Eso sí, para la presentación, se sumará la banda de siempre, esa que lo acompaña en vivo y con la cual ha grabado en otros discos de carácter más pop: Ezequiel Kronenberg en bajo, Diego Arcaute en batería, Nicolás Pedrero en guitarra y Alejandro Carrau en teclados. En las voces, María Ezquiaga y Julieta Brotsky. Todos juntos proponen un disco bastante íntimo, sin baterías y con formato reconocidamente pop, todo con programaciones que hacen del disco algo original y muy identificable. Son temas que transitan distintos estilos, algunas ideas acústicas y otras que se aproximan a los sintetizadores y a sonidos industriales, escapándole a la idea de disco folk acústico. Toda la obra tiene guiños a sus dos anteriores trabajos y a las bandas por las que pasó, como A-Tirador Láser. La experiencia en vivo es muy agradable, incluso por el ambiente que suele generar su convocatoria de un público que sabe apreciar su poesía misteriosa enredada en sonidos acústicos, electrónicos, como nos tiene acostumbrados esta nueva movida del rock indie argentino.
















