Para algunos puede resultar una muestra de arte un poco zarpada, para otros, una muestra de arte mas, en definitiva, la Casa Bandon ofrece una exhibición de arte contemporáneo que no acostumbra a tener mucha vidriera. ¡Villa Crespo al palo!

“¿Qué queda de esa experiencia privada e incomunicable, fuente de gratificación hedonista?” se pregunta a sí misma la curadora de la exposición Silvina Pirraglia. Una buena respuesta es la obra de Diego Beyró, artista y creativo publicitario argentino que nos trae su experiencia por el mundo al único lugar donde se atreverían a mostrar una colección de obras con un leit motiv que para el pacato puede llegar a ser p3rovocador. La exhibicionista muestra “Mi porno” solo podía ser presentada en Casa Brandon, el hogar natural para estas impresiones digitales de gran formato que conforman la muestra. Explica Pirraglia que “todos tenemos una pornografía. Real o ficticia. Adecuada para nosotros. Incluso los detractores del género pornográfico y aquellos que dicen no interesarse. Y siempre es utilitaria. Mi porno de Diego Beyró es el resultado de lo que ocurre a posteriori. De cómo el hábito (el de la autosatisfacción pero también el del collector) se recicla y puede devenir obra y simulacro”. La presentación está hecha, la invitación también, porque Casa Brandon, recientemente declarada de interés social y cultural por la Legislatura de la Ciudad, es un multiespacio artístico gay-lésbico-transexual-queer abierto a todas expresiones, funciona como espacio de cultura alternativa para músicos, artistas digitales y plásticos, para poetas y diseñadores.